sábado, 31 de marzo de 2018

Tesoros de mi biblioteca particular

     Quiero presentaros uno de los mayores tesoros que poseo. Se trata de una colección de novelas por entregas de finales del siglo XIX y principios del XX que heredé de mi abuela. Como podréis imagina no solo son un tesoro por el objeto en sí, que también, pero para mí tienen también un valor sentimental.
    Para quienes no sepáis de qué se trata os diré que estas novelas se publicaban semanalmente en pequeños folletines y cuando se terminaba la historia, que podría demorar unos 2 o 3 años, se llevaban todas las entregas a un encuadernador para convertirlas en libros, generalmente en dos tomos. 
    Yo no sé la de veces que las habremos leído entre mi abuela, mi madre y yo, por eso, algunas de sus hojas se han desprendido ya que están impresas en un papel de muy mala calidad. Todavía, cada cierto tiempo, mi madre me las pide para releerlas.
    Son auténticos melodramas con unas historias truculentas donde priman las desdichas y los hijos bastardos, el amor, el abandono, hijos sin padre, hijos sin madre... En fin, un mar de lágrimas.



jueves, 29 de marzo de 2018

Mi colección de Agatha Christie

   Los casos de Hercules Poirot me han acompañado durante muchos años. No sé el por qué, ni yo misma lo entiendo, pero solo he coleccionado los de este detective con respecto a todo lo escrito por Agatha Christie.
   Poirot es el protagonista de 33 novelas y 50 relatos cortos y creo que los tengo todos. 
   La primera aparición fue en "El misterioso caso de Styles" publicado en 1920, y su última aparición en "Telón", publicado en 1975, un año antes de la muerte de Agatha.
   Poirot es el único personaje de ficción al que se le ha publicado una necrológica en un periódico. El 6 de agosto de 1975, aparecía en el New York Times el obituario: "Hercule Poirot is dead; famed belgian detective" (Hercules Poirot ha fallecido; famoso detective belga).
   El Capitán Arthur Hastings, amigo inseparable del detective, describió a Poirtot como: 
Él medía apenas más de cinco pies y cuatro pulgadas, pero se desenvolvía con una gran dignidad. Su cabeza tenía exactamente la forma de un huevo y siempre la ladeaba un poco hacia un lado. Su bigote era muy tieso y militar. Incluso si toda su cara estuviera cubierta, las puntas del bigote y la nariz rosada serían visibles. La pulcritud de su vestimenta era casi increíble; creo que una mota de polvo le habría causado más dolor que una herida de bala. Sin embargo este hombrecito de vestimenta pintoresca había sido en su tiempo uno de los miembros más famosos de la policía belga.

   Los que no lo conocéis ¿no os entra la curiosidad por conocer a un personaje tan pintoresco? Y los que lo conocéis ¿a que habéis disfrutado con sus dotes detestivescas?





martes, 27 de marzo de 2018

Mi primera colección de libros



👧LOS CINCO fue la primera colección que hice como lectora de libros. ¡Cómo disfrutaba con los tres hermanos, Ana, Dick y Julián, y su prima Jorge! Los cuatro se solían reunir en vacaciones en la bahía de Kirrin, donde vivía Jorge, y juntos solían correr aventuras en las que prácticamente siempre acaban ejerciendo de detectives, buscando tesoros, resolviendo misterios o desenmascarando a criminales. El quinto miembro del grupo, y para mí el más importante, era el perro de Jorge, Tim. Un inteligente compañero de aventuras que en más de una ocasión les sacaba las castañas del fuego.💖😍



¿Y vosotros? ¿Los conocéis? ¿Habéis disfrutado de sus aventuras?



El origen de la letra mayúscula inicial en el nombre

    El hecho de que los nombres propios se escriban con la inicial en letra mayúscula no siempre ha sido así y por supuesto tiene un origen.
   En la época clásica se escribía todo en mayúsculas. Y así fue hasta que se inventó la minúscula en tiempos de Carlo Magno basándose en la letra carolina. En ese momento se busco un alfabeto más fácil de leer y escribir. Hacerlo en minúsculas fue una solución.

   Desde ese momento, al escribirse en minúsculas, la mayúscula se mantuvo en los distintos idiomas en diferentes situaciones. Por ejemplo en alemán se mantuvo la mayúscula para encabezar todos los sustantivos y en español y otras lenguas romances, sólo los nombres propios.

   En el siglo XII la mayúscula marcaba el inicio de un capítulo o párrafo y facilitaba la identificación de las personas citadas en transacciones y documentos.

  En el siglo XV, con la llegada del humanismo, el uso de la capitular se impuso para distinguir los nombres propios de los comunes iguales (Rosa/rosa).